No deja de sorprenderme mi capacidad para complicar palabras simples. Mi ligera obsesión con el idioma puede ser útil en la profesión que elegí, pero analizar por media hora las diferencias (pragmáticas) entre "te quiero ver" y "quiero verte", cuando realmente lo que importaba es que tenía ganas de verla y quería decirlo, puede ser un poco poco sano.
Tampoco deja de sorprenderme lo estimulante que puede ser querer decirle a alguien nuevo que lo querés ver, aunque sepas que probablemente en un par de semanas vayas a estar mirando para otro lado.
Al final me decidí por "te quiero ver". Creo que fue una buena elección.
Tema del día: Sweet Road, del Sung Tongs del 2004 de Animal Collective.
lunes, 25 de abril de 2011
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