Desde hace algún tiempo me gustan las preguntas complicadas. Esas que sólo pueden ser respondidas después de un silencio largo. Y que luego de respuestas lo dejan a uno pensando que tendría que haber respondido de otra manera.
Me gusta hacerlas.
Una de esas preguntas es "¿Cuál es el momento más feliz de tu vida?"
El sábado me la hice a mí. El silencio largo duró un día, y entre ayer y hoy me la respondí.
Acá está mi respuesta:
El momento más feliz de mi vida está en esa tarde, hace mucho, en que puse el cassette "oldies but goodies" de los beatles para ver qué onda y lo terminé escuchando 5 veces seguidas. Está en mi vieja haciendo la voz de Emilia, la muñeca, mientras me leía Naricita, todas las noches antes de dormir. Está en una noche en la peatonal de gessel. Está en caminar de la mano o abrazados sin que importe nada. Está en el salto que pegamos con Mariano por culpa de esa escena del Splatterhouse 3. Está en ese viaje a Córdoba con el equipo de básquet, del que volví rapado y un poco más fuerte. Está en la habitación de Will, en la que la borrachera me hizo hacer algo de lo que me río hasta hoy. Está en un fogón del viaje de mochileros. Está en los gritos de mi hermano en esa montaña rusa yanqui, y en los de mi vieja intentando calmarlo/calmarse. Está en chatear con esa chica que estaba más loca que una cabra (y pobres cabras). En la risa descontrolada en el piso del departamento de Ezequiel, mientras él me dibujaba y yo intentaba escribir. Está en leer los treintaypico tomos de Naricita, por mi cuenta. En estar tirados boca abajo en un cerro, con mi viejo en el campo, viendo cientos de guanacos correr por el valle, ahí, no tan lejos. En dejar de lado la frustración, o mejor aún confrontarla, y tomar el "Pablo se dio cuenta que no servía para eso de crear" que sentía y transformarlo en la primera de las canciones que hice que me gustó. Está en una charla con Érica en el techo del edificio de Mariano. En una ensalada de frutas en Chapadmalal. En los 5 días en camioneta, en la cúpula con mis hermanos, en viaje a brasil. En esa cartita que le escribí a Paulita porque me gustaba. En los 10 tomos de mafalda. En una noche bajo la lluvia tibia, caminando con mi familia en busca de un café. El momento más feliz de mi vida es escuchar por primera vez a Jeff Mangum. Es mi sobrinito dormido, apoyado en mí luego de leerle un cuento. Esa tarde en el patio de mi casa en el que leí de un saque el hobbit. Es subirme al lomo de Lanquén, y que me lleve por toda la casa arrastrando las patas. Es recibir un trofeo en representación del equipo de básquet, aunque haya sido el del tercer puesto. Está en aprender a nadar, en la playa de un pueblo, mientras mi viejo arreglaba la camioneta. En mi primer masturbación, tan instintiva como furtiva. En salir a buscar a Papá Noel, una navidad cualquiera, por las calles de rada. En estar sentado en el pasto viendo y escuchando a Coiffeur, con el planetario de fondo, y de golpe pararme e ir hacia el escenario hipnotizado y pensando que ahí había algo. En escucharme después de grabarme cantando, y decir en un momento "apa, eso me gustó". En los partidos de fútbol después de clase de confirmación, todos los sábados de un año. En escuchar a Federico contarme de su infancia en Alemania, antes de la guerra. En la escalera de paseo del sol, tocando la guitarra por monedas. En una de las hamburguesas del quincho del cívico. En un año nuevo en san pedro, borracho de sidra y alegría. El momento más feliz de mi vida es ella acurrucada en mi falda, casi ronroneando. Es una de las luchas libres con Kimel, en el living de casa. Una de esas noches en lo de Mara, en las que mezclábamos todos los estimulantes legales que conseguíamos. Es correr persiguiendo a tarzán en la oscuridad, en un juego nocturno de un campamento. Es un "por las barbas del profeta que no lo lograrán" de mi viejo. Es un juego de TEG en lo de Mariano, con él y su familia. El porrazo que me di bajando del cerro con la bicicleta. Está en una pileta, en Cancún. En MI árbol, ese sauce llorón inmenso del campo. En una noche de cocacola y merengadas en lo del Carpee. En un kayac en la colonia de vacaciones. En el último campamento con el colegio, en esquel. Y en el primero, en el trébol. En el techo de un edificio público, donde casamos a dos amigos. En un asado que obsequié a mis amigos, en el patio de casa. En una semana santa entera conociendo buenos aires con mi hermana como guía. En salir sonriente de la uni, después de un final cualquiera, pensando "me merezco un milkshake". En gritarle obsenidades al flaco Spinetta, en un recital. En un "vamos a treparnos al gomero", desquiciado y grabado para la posteridad. En mi abuelo contando una historia graciosa. El momento más feliz de mi vida es éste, no puedo parar de recordar cosas copadas y reírme mientras escribo. Es leer comics de batman con mi vecinito, Andrés. Es caminar hacia el tres con los chicos, por el barranco a la derecha de la ruta, gritando "soy libre". Es Guille leyendo en voz alta un cuento del Aleph, mientras yo jugaba a mirar los tarugos de la pared del departamento de Fer. Es el guiso que nos hicieron las chicas que acabábamos de conocer en el viaje de mochileros, cuando ya casi no teníamos comida y estábamos cagados de hambre. Es esa chica de ojos transparentes leyéndome un poema en plaza francia para levantarme el ánimo. Es una sprite que escupí en el piso de sacoa, el día que conocí a Los Chicos. Está en esa noche en la playa en rada tilly, abrazados frente a un fogón que sólo hacía humo, cagados de frío esperando ver salir el sol. En el mismo rada tilly, en unos bizcochos con coca sentados en la esquina de siempre. En un abrazo seguido de beso que no podíamos contener. El momento más feliz de mi vida está dividido entre todos los abrazos sentidos que di. Entre todas las veces que escuché a mi vieja reírse a carcajadas. Entre todos los platos de guiso de lentejas hecho por Edita. Entre todas las veces que acompañé a esa chica a su casa, a la salida del colegio, mintiéndole que iba a lo de mi abuela. Entre todos los dibujos que hicimos con Nico, mi vecinito de enfrente, y su papá. Entre todos los partidos de truco que jugué con Fanty, en horas de clase. Entre todas las guitarreadas con amigos. Entre todas las tardes que pasé jugando a los playmobil, con mi hermano o con Mariano. Entre todas las veces que me salió leche de la nariz por reírme mientras merendaba. Entre todos los corpiños que se desabrocharon frente a mí. Entre todos los orgasmos semisincronizados. Entre todas las veces que me reí mirando a alguien que quiero a los ojos. Entre las 47 palabras de un "árbol, hoja, salto, luz...".
Mi respuesta es que no puedo escribir el momento más feliz de mi vida porque no puedo escribir 22 años en un rato. Porque no son momentos aislados, porque es un solo instante que se repite. Una risa que se me escapa y que se repite y que se va a repetir hasta el infinito. Y eso es lo que hace que éste no sea un post de melancolía. El saber que yo soy todos esos momentos, y que cada vez que me ría los voy a estar repitiendo. Uno por uno.
El blog se queda
Bienvenidos al blog
Y de regalo déjenme algún momento de sus vidas que valga la pena repetir en una risa.
Sí?
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Exactamente en este momento está sonando Por, de Pescado Rabioso. La pucha con las casualidades. Está en Artaud, del '73.
gracias
de nada
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1 comentario:
me encanto el texto, es muy cierta la reflexion final, yo escribi algo parecido se llama "lo hermoso" si te copa buscalo esta no hace mucho en mi blog...
un momento que provoque una risa para regalarte? la vez que me disfrazaron de thalia en un cumpleaños de 15 donde no conocia a nadie, dejandome en cuero con corpiños de canilla incluidos...una cosa de locos diria el bambino...lo cierto es que gane la prenda, un premio que realmente ya no importaba...aajaja
despues de eso ninguna mina me dio bola encima, podes creerlo?
un abrazo
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